La Coctelera

Blog interesante

Hola:

Os invito a pasar por Por un Puñado de Votos. Mi blog, soy Jorge, y también a clikar en la publicidad, de vez en cuando, si os parece bien. Un saludo.

No me resisto a colgar esto

¿Qué opinión merece?

ETA, Venezuela y la Guardia Cívil

Un miembro de Eta confesó que recibieron entrenamiento en Venezuela a las órdenes de Arturo Cubillas, que tiene un pequeño cargo gubernamental. El embajador del país sudamericano afirmó que esa confesión fue obtenida mediante torturas......................................... Desgraciadamente tiene pinta de que ambos extremos son ciertos. Por mucho que protesten alguna gente de derechas.

Reflexión sobre la huelga general

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No quiero entrar ni en valoraciones, ni en si fue un éxito o un fracaso. Sólo quiero decir, hablarle al oído a ese trabajador que no encontró motivos para quedarse en casa y no perder 60 o 70 euros, si estará cómodo el día que lo despidan con un indemnización un 50% más baja porque su empresa ganó 90 millones y no 110. Decirle si sabe que el continúa trabajando, pero paga parte de los despidos a través de un fondo común, de esa empresa que ganó unos 'milloncitos' menos. Pero también se le pude decir al autónomo. También decirle que el directivo de su multinacional se retira con un sueldo anual cercano al millón de euros, pero que tú, como buen trabajador tienes que quedarte en tu puesto hasta los 67. También le quiero decir a ese trabajador asmático, que pasa malos inviernos, que este año se cuide porque si pilla más de tres bajas igual se encuentra una sorpresa inesperada (y legal).

 

Un saludo a todos ellos.

Los toros No son cultura by Roonnie

Me importa bastante poco si deciden prohibir los toros en toda España, en toda Cataluña o alrededores. Me da igual que se peleen unos políticos y otros, ahora sí, que no me vengan los taurinos a decir que los toros son cultura.

Miren señores, cultura puede ser un cuento popular trasmitido de forma oral, cultura pueden ser las fiestas religiosas con una clara implicación social y de participación ciudadana. Ahora, decir que los toros son cultura... Las corridas son un espectáculo para unos cuantos aficionados, ya sean muchos o pocos, que van a la plaza a ver como matan a un animal y disfrutan con ello. Ahora, decir que las corridas de toros deben considerarse un Bien de Interés Cultural, es como decir que el fútbol también lo es y debería llevarse una parte del presupuesto del Ministerio de Cultura.

La literatura, la artes escénicas, las costumbres populares pueden ser cultura, pero las corridas de toros son un espectáculo, que suscita un mayor o menor interés, pero que no deja de ser un espectáculo con mayor o menor arraigo, pero que no tiene un proceso de creación, de arte y de composición que puede tener un elemento cultural. Los toros son simple y puro espectáculo.

De besos y fútbol

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Esta iba a ser una entrada en la que hablar de banderas, de la utilización política del Mundial, del cinismo de los representantes públicos y del que considero “nacionalismo asfixiante”, en contraposición a lo que puede ser un “nacionalismo integrador”. Pero no, no me apetece, quizá porque cada día me decepcionan más los políticos, o porque estoy en una etapa de separación de la vida pública y trato más de centrarme en otro tipo de cosas, más del día a día, más relacionado con las relaciones humanas.

Puede ser una justificación absurda, pero me apetece hablar del beso. Pero, lo haré comenzando por el final, porque hace un par de días en la redacción del periódico entró por el servidor de fotografías de Efe un mensaje similar al siguiente: “Borren de sus archivos la fotografía correspondiente al día XX de beso entre el portero de la selección española, Iker Casillas y la periodista, Sara Carbonero. Nos lo ha pedido Telecinco, nosotros lo hemos hecho y rogamos a todos nuestro clientes que así lo hagan”.

Pero esto es sólo el principio de lo que puede suponer este hecho para Sara Carbonero. La mujer, que había gestionado de forma casi impecable su vida personal, que había conseguido esquivar cualquier gesto criticable, sufrió o disfrutó del arrebato de pasión de su novio tras ganar el título. En el momento, es algo que no parecía nada más de lo anecdótico. Sin embargo, el circo mediático lo destacó el día siguiente y los programas mal llamados del corazón entraron en el asunto para desvirtuarlo y perjudicar a la periodista de forma notable.

Pero, la cuestión no es sólo mediática, también es social. En una conversación de cafetería discutía con la novia de un amigo:

_Carbonero es una sosa, mira que broma le hicieron en el avión y no la aguantó. Además, le preguntaron por la promesa de Casillas y dijo que era mejor que se cortase el pelo.

_Mujer, vamos a ver, tu viste las cámaras que había ahí. Llevaba un tiempo hablando con su novio y vinieron a interrumpirles. No creo que le haga mucha gracia. Además, cuanto tiempo llevan, unos meses y quieres que se casen.

 

A todo esto la promesa de Casillas era que se cortaba el pelo y que le pedía matrimonio a Carbonero. La periodista, al parecer, afirmó que “mejor que se corte el pelo”.

Mi reflexión quiere ir un poco más allá. Hasta el punto de que cuanto le costará a la pareja ese beso. Un acto pasional, fruto de las emociones y la celebración. ¿Es justo que una relación que se estaba gestionando con sigilo pase a dominio público? ¿Es de recibo que Carbonero pase a ser juzgada a partir de ahora por eso? ¿Qué pasará si lo dejan?

Sí, creo que el beso se convertirá en un problema. Sin embargo, no debería de ser así, creo que la gente debería no juzgar a una pareja de profesionales por dejarse llevar en un momento pasajero. Creo que todo el mundo deberíamos tener un espacio personal, de relaciones afectivas, que no fueran objetivo de juzgado público. Creo que, si una pareja se quiere debe tener su espacio, independiente de su valía personal. En fin, creo que un periodista y un futbolista pueden enamorarse sí y gestionarlo como deseen sin intromisiones. Pero creo que puede haber más casos, creo que se pueden enamorar un bombero y una empresaria. Un ingeniero y una limpiadora.

Claro, también creo que todo eso puede pasar en otro lugar que no sea España. Un lugar donde se decida respetar la vida personal. Donde el cotilleo no sea el pan de casa día. En fin, ánimo a los afectados.

Roonnie

De Makana al Mundial

Aquí dejo un reportajillo, que creo que es de intéres.

DE MAKANA AL MUNDIAL

El presidente Jacob Zuma, que entregó el trofeo a Casillas, fue árbitro en Robben Aisland

Martin Luther Kin tuvo
un sueño: "Que mis
cuatro hijos pequeños
vivirán un día en
una nación donde no serán juzgados
por el color de su piel sino
por el contenido de su carácter".
En Sudáfrica no sólo lo soñaron,
sino que lo realizaron para transformar
a un país desde el régimen
racial más brutal a un conglomerado
de culturas donde el deporte
tiene un papel fundamental en
esa conversión.

La historia comienza hace muchos
años, en el centro del terror
del Aparheid, la cárcel de Robben
Aisland, próxima a Ciudad del Cabo.
Allí se encontraba aislado Nelson
Mandela, pero también había
otros presos como Jacob Zuma, actual
presidente sudáfricano o Steve
Tshwete, primer ministro de Deportes
del país.

Los reclusos, hambrientos y
maltratados, comenzaron a solicitar
poder jugar al fútbol los sábados
por la tarde. El régimen
dictatorial llegó a castigar estas
peticiones, pero la mediación de
Cruz Roja obligó a los carceleros
a atender algunas de las solicitudes
de los presos. El fútbol fue concedido
y los cientos de presos organizaron
una Liga, tutelada por
una asociación. El nombre escogido
fue Makana y la competición
sirvió para unir a los grupos tribales.
Pero, sobre todo, convenció a
muchos de los líderes políticos de
raza negra allí recluidos que precisaban
de solidaridad, unión y libertad
"como base para el tipo de
constitución que queríamos adoptar
y el tipo de país que queríamos
ver" reconoció Dinkang Mosenke,
uno de los presidentes de Makana
y que ocuparía un escaño en el
parlamento sudáfricano.

Entre los que militaron en aquella
asociación estaba Jacob Zuma,
actual presidente del país, y que
fue árbitro de competición liguera
carcelaria. Se llegaron a crear ocho
equipos, divididos en tres categorías
y siete de ellos pertenecían a
un grupo tribal. Sólo uno, el Manong
estableció que cualquier preso
podía formar parte de su equipo.

La asociación, acogió las normas
de la FIFA y se publicaban resultados,
las sanciones e incluso los
traspasos, con los precarios medios
que podía haber en prisión.

Tokio Sexwale, otro de los líderes
políticos del país, que ayudó a
redactar la Constitución sudáfricana
reconoció que "la asociación
Makana fue el vehículo de unión
para todos. Cruzaba todas las barreras
políticas. Nos dimos cuenta
de que era una herramienta importante
para mantener nuestra
solidaridad, unión y cooperación".

Nelson Mandela pudo ver algún
que otro partido a través de la rejilla
de su celda de aislamiento hasta
que las autoridades de la prisión
levantaron un muro para impedirle
la visión.

Sin embargo, el líder sudáfricano,
lejos de buscar venganza supo
organizar un Mundial de rugby para
reconciliar al país en 1995. Ahí
completó la igualdad racial del país
y ahora, a sus 92 años y en un estado
de salud precario, Mandela acudió
en la jornada de ayer a Soccer
City como lo hizo en el 95 a Ellis
Park. En aquella ocasión estaba
vestido de 'sprinbok' y entregó el
trofeo. El domingo fueron Blatter
y Zuma los que dieron el trofeo a
Iker Casillas.

Makana fue el germen de este
Mundial y Mandela sí pudo ver el
partido de ayer. Ahora no hay muros
raciales en Sudáfrica.

Sobre la felicidad y el Mundial

En estos días de Mundial, entre línea y línea puede vivir el éxtasis deportivo y, sobre todo, el producido en el aficionado. En el parado que lleva una racha lamentable. En el político populista y hasta del periodista, que trabaja hasta la médula, pero que disfruta con su trabajo.

Parece que la selección española alegró la vida un poquito a miles, incluso millones de ciudadanos de a pie que gritaron, bailaron, rieron, se emocionaron y hasta se volvieron locos.

Sin embargo, en mi conciencia se despertó el 'duendecillo' que me dice que simplemente se trata de fútbol. Que en la vida hay cosas más importantes, mucho más importantes. Tras el estrés diario del trabajo en la redacción, en el trayecto a casa me rondaba esta idea todos los días. Es más importante tener buena salud, tener a alguien cerca cuando estás mal, incluso poder comer, llegar a fin de mes, pagar la hipoteca (quién la tenga).

Lo hago desde el más absoluto respeto hacia quién vivió con extraordinaria emoción el Mundial y la victoria de España. Lo escribo desde el periodista, que comienza su carrera, y que seguramente quedará este Mundial para mi recuerdo.

Pero, sinceramente, hay más vida más allá del fútbol. Al menos, debería de haber mucha más vida después del deporte del balón redondo, porque creo que si alguien no puede tenerla, entonces sí que puede estar en un problema.

Muchas veces, cuando tengo un cabreo en el chollo me digo, !pero sí esto sólo es trabajo! Hay más vida. Pues claro que sí, me gusta la prudencia, no llevar las cosas al extremo. Cada día creo que es más importante poder cultivar la relaciones personales. Igual porque soy un poco torpe en eso desde siempre, igual porque me cuesta mucho pillar confianza con gente. Pero, me estoy desviando un poco.

Sin embargo, como conclusión, tengo que reconocer que me gusta ver a la gente feliz. Aunque esa felicidad provoque anestesia emocional, aunque muchos otros intenten aprovecharla para su interés. A pesar de todo eso, me gusta ver a la gente reír, cantar, emocionarse. Sí, aunque crea que no es para tanto, me gusta la felicidad y sobre todo, me gusta que una persona que está pasando un mal rato, pueda alegrarse con el fútbol. En ese aspecto, sí que me gustó la emoción de estos días. Aunque parezca contradictorio.