Tardes de viernes. Amores en la Alameda.
Esta tarde, por segunda vez desde que comenzó el curso me quedé el viernes por la tarde en Santiago hasta el sábado. Las dos veces fueron por razones deportivas. La primera para ver un partidito del 6 Naciones y esta segunda para ver las evoluciones de nuestro querido Miguel Albo en la fase de ascenso.
El tema es que las dos veces me sorprendió el ambiente que encontré en la ciudad. El primer día por la noche fui a dar un paseo y pude comprobar lo llena de vida que estaba. Sobre todo la zona antigua, de la que particularmente estoy enamorado.
Pero, esta vez, me sorprendió otro detalle. A las siete y cuarto partí del piso para hacer mi dosis de ejercicio, unos cuarenta y cinco minutos de carrera. En este caso, empecé a trotar (me encontré a Adri), seguí el curso del riachuelo, di una vuelta por el Campus Sur y llegué a la Alameda. En este punto llevé la sorpresa. Porque este lugar de Santiago, que normalmente es usado para hacer ejercicio por multitud atletas o, al menos, aficionados. Esta vez me resultó llamativo la multitud de parejas que encontré disfrutando del sol, especialmente acaramelados, ya fuera en el césped, a la sombra de un árbol o en uno de los bancos de este enclave de Santiago. No sé si será que a mí la primavera también me afecta, o si al no tener pareja notas más estos detalles. Pero es cierto que es la primera vez desde que estoy por aquí que me lleva la atención este aspecto, y también decirlo, cierta envidia (sin que se entienda mal, si es posible).
También es cierto que al llegar a la zona monumental, como siempre a través de la entrada do Franco y después la Rúa do Vilar, estaban especialmente concurridas ambas zonas, muchísimo más que cualquier otro día de los que pasé por la zona. También es cierto que el aire primaveral, los alrededor de quince graditos (una delicia para Compostela) y cierto aroma en el ambiente prodecente de la etapa de polinización de diversas flores, arboles y arbustos hacían más agradable cualquier actividad al aire libre.
Esta entrada la voy a adornar con una fotico tirada en otoño, que me gusta bastante y que tenía por aquí reservada. Ahora ya llevo unos meses sin cámara tengo que tirar de archivo. Se trata de Santo Domingo de Bonaval. Para mí el parque más bonito de Compostela.

Un saludo. Roonnie.



Julio Cesar Hernandez Rodriguez dijo
ke chido :) estubo padre
25 Abril 2009 | 01:44 AM