Aquellos pequeños detalles
Hace ya algún tiempo escribí en esta nuestra comuna, un artículo donde hablaba sobre lo que nos podían hacer cambiar las pequeñas decisiones que tomábamos en determinados momentos y hacía una comparativa con lo que cambian las casos por milímetros en el deporte, de una balón que no entra o una canasta que se sale de dentro.
Ahora quiero pararme en el primer punto, como los pequeños detalles pueden cambiar la vida de una persona, o hacerla realmente distinta.
Me remito a uno de los primeros días de clase, uno de los primeros miércoles en Santiago que se extendió más de la cuenta. Como consecuencia, Miguel no fue a una clase práctica y yo fui con pocas horas de sueño. Pero este detalle carece de relevancia en estos momentos.
El tema es que en este día se clase pasó uno de esos detalles, que parecen insignificantes y que, sin duda, marco todo el curso y la vida santiaguesa. Incluso más a mí que a Miguel.
En esa práctica se formaron una serie de grupos, y yo, que andaba por allá en medio con la camiseta de autovía non, simplemente no entré en ninguno porque, básicamente, no conocía a nadie. Entonces me dirigí al profesor y le comenté eso. Diciéndole si me metía en un grupo, que tuviera poca gente o algo. Entonces, él me dijo que le daba igual, me preguntó a mí y yo pos igual…………”La verdad es que me da lo mismo” contesté.
Se dirigió a la clase y dijo algún grupo donde incluir a este compañero, a poder ser uno con pocos hombres para tener variabilidad de voces. En el estudio de radio se hizo el silencio por momentos hasta que desde una esquina una chica alzó la voz y dijo………. “Que venga con nosotros”. Esa chica resultó ser Mariña, que naturalmente no tenía ni idea de quién era.
Entonces me dirigí hacia allí, nos presentamos, Adri, Carol, Silvia y Noe, además de la ya mencionada Mariña. En un papel anoté los nombres con una pequeña descripción de cada uno de ellos, (detalle que me recordaría varias veces a lo largo del curso).
Bueno, pos esa vocecilla y ese detalle marcaron todo el curso escolar porque realicé todos los trabajos con ellos, la mayoría con una importante dosis de calidad y atrevimiento, además de ir poco a poco, trabando amistad con ellos, especialmente non Noe, un ángel caído de Ourense, sin el cual no hubiera podido aprobar casi ninguna asignatura, además de indicarme cada reunión, trabajo o detalle de clase que había que hacer. Además de pasarlo en grande algún jueves, tras el exilio de Miguel a Viveiro.
Por cierto, Miguel, que iría una semana más tarde, se metió en otro grupo (porque el número era limitado) que tendría que cambiar llegado el ecuador del curso por los motivos laborales.
Bueno (con cariño para Dani el bueno), me estoy extendiendo mucho y dejaré para otra entrada algún detalle del curso más, que también fueron interesantes. Pero, que pequeño detalle y tan decisivo…………………


Miguelinho dijo
Só unha aclaración. Eu estaba exiliado en Santiago, non agora en Viveiro, jeje.
9 Julio 2009 | 02:27 AM