En estos días de Mundial, entre línea y línea puede vivir el éxtasis deportivo y, sobre todo, el producido en el aficionado. En el parado que lleva una racha lamentable. En el político populista y hasta del periodista, que trabaja hasta la médula, pero que disfruta con su trabajo.

Parece que la selección española alegró la vida un poquito a miles, incluso millones de ciudadanos de a pie que gritaron, bailaron, rieron, se emocionaron y hasta se volvieron locos.

Sin embargo, en mi conciencia se despertó el 'duendecillo' que me dice que simplemente se trata de fútbol. Que en la vida hay cosas más importantes, mucho más importantes. Tras el estrés diario del trabajo en la redacción, en el trayecto a casa me rondaba esta idea todos los días. Es más importante tener buena salud, tener a alguien cerca cuando estás mal, incluso poder comer, llegar a fin de mes, pagar la hipoteca (quién la tenga).

Lo hago desde el más absoluto respeto hacia quién vivió con extraordinaria emoción el Mundial y la victoria de España. Lo escribo desde el periodista, que comienza su carrera, y que seguramente quedará este Mundial para mi recuerdo.

Pero, sinceramente, hay más vida más allá del fútbol. Al menos, debería de haber mucha más vida después del deporte del balón redondo, porque creo que si alguien no puede tenerla, entonces sí que puede estar en un problema.

Muchas veces, cuando tengo un cabreo en el chollo me digo, !pero sí esto sólo es trabajo! Hay más vida. Pues claro que sí, me gusta la prudencia, no llevar las cosas al extremo. Cada día creo que es más importante poder cultivar la relaciones personales. Igual porque soy un poco torpe en eso desde siempre, igual porque me cuesta mucho pillar confianza con gente. Pero, me estoy desviando un poco.

Sin embargo, como conclusión, tengo que reconocer que me gusta ver a la gente feliz. Aunque esa felicidad provoque anestesia emocional, aunque muchos otros intenten aprovecharla para su interés. A pesar de todo eso, me gusta ver a la gente reír, cantar, emocionarse. Sí, aunque crea que no es para tanto, me gusta la felicidad y sobre todo, me gusta que una persona que está pasando un mal rato, pueda alegrarse con el fútbol. En ese aspecto, sí que me gustó la emoción de estos días. Aunque parezca contradictorio.