Aquí dejo un reportajillo, que creo que es de intéres.

DE MAKANA AL MUNDIAL

El presidente Jacob Zuma, que entregó el trofeo a Casillas, fue árbitro en Robben Aisland

Martin Luther Kin tuvo
un sueño: "Que mis
cuatro hijos pequeños
vivirán un día en
una nación donde no serán juzgados
por el color de su piel sino
por el contenido de su carácter".
En Sudáfrica no sólo lo soñaron,
sino que lo realizaron para transformar
a un país desde el régimen
racial más brutal a un conglomerado
de culturas donde el deporte
tiene un papel fundamental en
esa conversión.

La historia comienza hace muchos
años, en el centro del terror
del Aparheid, la cárcel de Robben
Aisland, próxima a Ciudad del Cabo.
Allí se encontraba aislado Nelson
Mandela, pero también había
otros presos como Jacob Zuma, actual
presidente sudáfricano o Steve
Tshwete, primer ministro de Deportes
del país.

Los reclusos, hambrientos y
maltratados, comenzaron a solicitar
poder jugar al fútbol los sábados
por la tarde. El régimen
dictatorial llegó a castigar estas
peticiones, pero la mediación de
Cruz Roja obligó a los carceleros
a atender algunas de las solicitudes
de los presos. El fútbol fue concedido
y los cientos de presos organizaron
una Liga, tutelada por
una asociación. El nombre escogido
fue Makana y la competición
sirvió para unir a los grupos tribales.
Pero, sobre todo, convenció a
muchos de los líderes políticos de
raza negra allí recluidos que precisaban
de solidaridad, unión y libertad
"como base para el tipo de
constitución que queríamos adoptar
y el tipo de país que queríamos
ver" reconoció Dinkang Mosenke,
uno de los presidentes de Makana
y que ocuparía un escaño en el
parlamento sudáfricano.

Entre los que militaron en aquella
asociación estaba Jacob Zuma,
actual presidente del país, y que
fue árbitro de competición liguera
carcelaria. Se llegaron a crear ocho
equipos, divididos en tres categorías
y siete de ellos pertenecían a
un grupo tribal. Sólo uno, el Manong
estableció que cualquier preso
podía formar parte de su equipo.

La asociación, acogió las normas
de la FIFA y se publicaban resultados,
las sanciones e incluso los
traspasos, con los precarios medios
que podía haber en prisión.

Tokio Sexwale, otro de los líderes
políticos del país, que ayudó a
redactar la Constitución sudáfricana
reconoció que "la asociación
Makana fue el vehículo de unión
para todos. Cruzaba todas las barreras
políticas. Nos dimos cuenta
de que era una herramienta importante
para mantener nuestra
solidaridad, unión y cooperación".

Nelson Mandela pudo ver algún
que otro partido a través de la rejilla
de su celda de aislamiento hasta
que las autoridades de la prisión
levantaron un muro para impedirle
la visión.

Sin embargo, el líder sudáfricano,
lejos de buscar venganza supo
organizar un Mundial de rugby para
reconciliar al país en 1995. Ahí
completó la igualdad racial del país
y ahora, a sus 92 años y en un estado
de salud precario, Mandela acudió
en la jornada de ayer a Soccer
City como lo hizo en el 95 a Ellis
Park. En aquella ocasión estaba
vestido de 'sprinbok' y entregó el
trofeo. El domingo fueron Blatter
y Zuma los que dieron el trofeo a
Iker Casillas.

Makana fue el germen de este
Mundial y Mandela sí pudo ver el
partido de ayer. Ahora no hay muros
raciales en Sudáfrica.